
Año nuevo. Vida nueva dicen por ahí. Llega un momento del año en que uno comienza a mirar para atrás. Que si se cumplieron los deseos que pedimos. Que si lo pasé mal. Lo pasé bien. Cuantas veces lloré. Cuantas veces reí. Siempre es en esta época cuando uno empieza a sufrir por lo no logrado.
Yo me siento bien. Cumplí metas? Muchas. Cumplí sueños? Muchos. Fui feliz? También. Cumplí todos mis deseos? Mmm. No. Pero todavía no se me acaban las esperanzas. Aunque ya llevo la mitad de mi vida esperando. Pero llegará. Espero.
Y este nuevo año... comienzo pidiendo más deseos. De cábalas, ni hablar. Solo se que todas son para la suerte. Hoy impuse una nueva “cábala”. Mientras mirábamos los fuegos artificiales todos pidieron 12 deseos. Uno por cada mes. Y todos me hicieron caso. Y eso que recién se me había ocurrido.
A la gente le encanta pedir deseos. Para los cumpleaños, para lo “primero de la temporada”. La gente vive de sueños y deseos. Pero olvida de vez en cuando que uno puede soñar todos los días. Que la vida es para vivirla y que los deseos se van cumpliendo a medida de que uno hace las cosas que les gusta.
El año nuevo es período de deseos. Deseos y abrazos. Abrazos que también se olvidan el resto del año...
El año nuevo es período de deseos. Deseos y abrazos. Abrazos que también se olvidan el resto del año...

