miércoles, 31 de enero de 2007

confieso que...





Me he confesado como católica, dos veces. A alguien común y corriente, dos o tres.
Hay cosas de mí que nadie sabe. Hay cosas de mí que ni yo sé.
Va por una cuestión de confianza. O quizás por una cuestión de seguridad. De saber que tengo secretos, y que nadie más que yo los sabe.
Secretos hay muchos. Confesiones, quizás cuántas más…



Creo ilusoriamente en los sueños y en el príncipe azul.
Un nudo en la garganta protagoniza más veces mi vida que una lágrima de verdad.
Rara vez lloro en público. A veces se me olvida lo que es llorar.
Odio los helados, la crema y la leche.
Cuando voy por la calle, tengo la necesidad de mirar constantemente hacia atrás.
No me gusta ningún deporte, ni mirarlo, tampoco entenderlo.
Creo en Dios, pero no voy a la iglesia.
Nunca camino en línea recta. No puedo.
Me cargan las uñas largas. Y odio el mal olor en la gente.
Me desagrada el sonido al cortar las uñas. Tampoco de alguien chupando un helado.
No puedo vivir sin lavarme los dientes. Tampoco soporto las manos sucias.
Rara vez me dedico hablar de lo que de verdad pienso y siento.
Desconfío más veces de las necesarias.
No puedo evitar buscarle el lado bueno a la situación.
Odio la gente hueca, gritona y que busca llamar la atención.
Me incomoda la gente depresiva.
No me gustan los programas de farándulas. Ni los diarios amarillistas.
No me gusta el alcohol, ni tampoco el cigarro.
Tengo mala suerte en el juego. También en el amor.
No sé cocinar.




[♫ Si es cuestión de confesar…­ - Inevitable. Shakira ♫]

I Really Really Want…



Me encantan los regalos. Es algo que no he podido evitar.
El regalo es la demostración de un afecto.
Envuelto con papel de regalo. Y una gran cinta sobre ella.

Desde que tengo memoria, los regalos han cautivado mi vida.

Un caballo azul. Un peluche de tigre. Un oso gigante. Un gran Mickey Mouse. Mi discman verde. Un pendrive envuelto en una croquera. Mi primera cámara fotográfica. Los lentes que yo quería. Mi celular.
Son muchos los regalos. Y hay otros más.

Un día me regalaron una set de maquillajes. Lo odié. Más aun porque lo hizo quien creía que me conocía mejor.
Otra persona lo logró. Me dio el mejor regalo que podrían haber dado. Fue un regalo mágico. Especial. Ese regalo me hizo sentir bien. Me hizo sentir distinta. Era un secreto.

Todos son regalos. La mejor receta para ver una sonrisa.
He recibido muchos, pero aun faltan más.

Quiero una caja de bombones. Un álbum de fotos.
Quiero un auto y una clase de manejo. Quiero un una muñeca de género. También una caja para guardar recuerdos.
Quiero un reloj. Una cámara fotográfica. Un coyacs.
Quiero un libro que me emocione. Y una fotografía enmarcada.
Un plato de lasagna. Un cuaderno para escribir.
Quiero clases de francés. Y un bolso verde.
Un paseo en bote. Un paseo por un parque. Y una larga conversación bajo la sombra de un árbol.
Quiero un plato de tutti fruti. Y un Trululú! También un jugo natural de manzana. O uno de naranja.
También me gustaría un paseo en metro. O uno caminando por las calles de esta ciudad
Quiero un poco de talento. Una colonia con olor a fruta.
Quiero una estrella. Un sol dibujado en mi pared. Y quiero también una pulsera.
Alguien en quien confiar. Un pinche. Y una fotografía en blanco y negro.
Quiero la palabra exacta para comenzar una buena conversación.
Quiero una pecera, con un pez dorado.
Quiero un amuleto. Quiero una canción.
Quiero un poquito de arena de playa. Un beso especial.
Un abrazo largo. Y una larga carta.
Quiero un regalo sorpresa.

Son muchas las cosas que quiero. Pero tengo muchas otras que dar. Me encanta dar regalos. Y mas aun, si a la persona que se lo doy importa de verdad.

[♫ …te doy una canción... Silvio Rodríguez ♫]

lunes, 1 de enero de 2007

Sonrisas Mal Dibujadas



La monotonia refleja el estilo de vida de todo quien no es feliz.
Y también de quien la aspira.
La felicidad se busca en revistas. Se pregunta en tests. O se imita la publicidad.
Yo nunca me he sentido protagonista de nada. Pero si de la felicidad a la que aspiro y que tambièn divulgo.
La felicidad que a mi me gusta la encuentro en fotos en blanco y negro. En caja de recuerdos. Y en largas conversaciones.
Me gusta la gente feliz. Me gustan sus sonrisas.
La felicidad.... Es una sonrisa mal dibujada. Real. Sin pensar.
Cuesta trabajo evitar la monotonía. Cuesta trabajo ser feliz.