domingo, 31 de diciembre de 2006

deseo...



Año nuevo. Vida nueva dicen por ahí. Llega un momento del año en que uno comienza a mirar para atrás. Que si se cumplieron los deseos que pedimos. Que si lo pasé mal. Lo pasé bien. Cuantas veces lloré. Cuantas veces reí. Siempre es en esta época cuando uno empieza a sufrir por lo no logrado.
Yo me siento bien. Cumplí metas? Muchas. Cumplí sueños? Muchos. Fui feliz? También. Cumplí todos mis deseos? Mmm. No. Pero todavía no se me acaban las esperanzas. Aunque ya llevo la mitad de mi vida esperando. Pero llegará. Espero.
Y este nuevo año... comienzo pidiendo más deseos. De cábalas, ni hablar. Solo se que todas son para la suerte. Hoy impuse una nueva “cábala”. Mientras mirábamos los fuegos artificiales todos pidieron 12 deseos. Uno por cada mes. Y todos me hicieron caso. Y eso que recién se me había ocurrido.
A la gente le encanta pedir deseos. Para los cumpleaños, para lo “primero de la temporada”. La gente vive de sueños y deseos. Pero olvida de vez en cuando que uno puede soñar todos los días. Que la vida es para vivirla y que los deseos se van cumpliendo a medida de que uno hace las cosas que les gusta.
El año nuevo es período de deseos. Deseos y abrazos. Abrazos que también se olvidan el resto del año...

miércoles, 27 de diciembre de 2006

Uno. Dos. Tres. SALÍ!




Me he dedicado a lo largo de la vida a buscar. Buscar gente que me llene. Buscar esa polera que perdí. Buscar esa cara que se me hizo familiar. Buscar ese lugar que conocí en un sueño. Buscar ese bolso del que me enamoré cuando lo vi.

He buscado una canción que me haga vibrar. Una película que me haga soñar. Un libro que me haga emocionar. Una fotografía que me haga sentir.

He buscado por las calles a una persona que me entienda. Una persona que me haga protagonizar historias distintas. Una persona diferente. Una persona especial. Una persona que me haga sentir. Una persona por quien sentir. Una persona que no haga daño. Una persona para mí.

Por un tiempo también me dediqué a buscar ‘me’. Me costó. Era difícil, si lo que buscaba no lo conocía. O quizás estaba buscando a alguien que de verdad no existía, y que solo imaginaba. Y me encontré. Creo que es una de las pocas veces que he encontrado algo que de verdad buscaba. Sabía muy bien jugar a las escondidas.

He buscado mucho. Por mucho tiempo. Y me atrevo a decir que la mejor parte de todo es encontrar. Y mas aun cuando lo que se encontró, no necesariamente se buscaba. O se había dejado de buscar.
Cuando uno se está dando por vencida, y encuentra. Es la mejor parte. Y aparece. Y está ahí, frente a tus ojos. Casi sin mirar. Casi sin atreverte a confesar que era lo que de verdad buscabas. Quizás inconscientemente, pero que de verdad anhelabas.

Encontré algo distinto. Algo que no había imaginado. Algo que me hizo cambiar. Me hizo pasar de un ser superficial, a sentir un poco más. Era mágico. Era una magia especial que me hacía soñar. Me hacia creer en esos sueños. Me hacía pintar el mundo de una manera distinta. Y la magia la representaba gente que de verdad me hacían sentir bien. Amigos. De esos que había soñado. Pero que nunca imaginé de verdad.

Era una magia impresionante. Me hacía bien. Pero llegó un momento en que desperté, y me di cuenta que no era magia. Era real. Eran personas reales las que estaban allí. Tan reales que pasaron a ser una fotografía en blanco y negro que había que interpretar. Tan reales que tenían una doble cara. Un lado B. Un lado que te hacía mal. Un lado que te hacía darte cuenta que nada es tan maravilloso como lo pintan en los cuentos de hadas. Desperté. Y no me gustó.

Encontré. Encontré algo que no buscaba. Me gustó. Pero lo perdí, otra vez. Y me dedico a buscar entre los recuerdos que fue lo que hice mal. Me dedico a buscar algo que se pareciera a esa magia que parece que soñé.

[♪ y yo no buscaba a nadie, y te vi…- Un vestido y un amor. Fito Paez -♪]

En Primera Persona Subjetiva



Adicta a las palabras rápidas y sin sentido. Adicta a la felicidad. Largas Conversaciones. Cajas de Recuerdos. Fotografías en Blanco y Negro.
Adicta al placer que generan las adicciones.
Adicta a los sueños. Adicta a los colores y a los días soleados.
Adicta a los abrazos y a los buenos amigos.

Me desagrada la gente que quiere llamar la atención. Y también la gente que se esconde de su propia atención.
Me atemorizan los temblores y la gente con cara de mala.
Temo el silencio incómodo y la soledad cuando no es buscada.

Busco la diferencia. No creo en los políticos, pero si en el cambio.
Soy alguien con buenas intenciones. No siempre acciones.
No me gusta el cinismo. Pero de vez en cuando es necesario practicarlo.

Me gustan las alturas y las playas. Viajar en avión y andar en metro.
Me gustan las sonrisas reales y mal dibujadas. También las risas fuertes y despreocupadas.
No tolero las peleas estúpidas y sin sentido. Me cuesta enojar.

Prefiero las películas livianas. Aunque me encanta el hecho de ver cualquier película acompañada de cabritas.
Me gusta el pop, como también me gusta el rock o el hip hop. Desde Miranda! hasta Lucybell, pasando por Silvio Rodríguez y un poco de Madonna.

Sueño con vivir en el sur de Chile. Y poner en Stgo un café, y más mejor si es café concert.
Sueño con actuar en una buena obra de teatro y escribir un gran libro.
Plantar un árbol y tener un hijo… dejémoslo para después.

Me gusta pasar las tardes durmiendo. Escuchando música. O quizás, leyendo un buen libro.
Periódicamente una ida al cine o una visita al museo hacen bien.

En el mundo soy una más. Conozco mucha gente, solo unos pocos me interesan de verdad. Me conocen pocas personas, de verdad deben ser una o dos.

Síntesis de mi persona. Desordenada y poco entendida. Diferente, pero especial. Bastante.

[♫ … no tener nada y tenerlo todo…- Es solo una cuestión de actitud. Fito Paéz - ♫]