
Me he dedicado a lo largo de la vida a buscar. Buscar gente que me llene. Buscar esa polera que perdí. Buscar esa cara que se me hizo familiar. Buscar ese lugar que conocí en un sueño. Buscar ese bolso del que me enamoré cuando lo vi.
He buscado una canción que me haga vibrar. Una película que me haga soñar. Un libro que me haga emocionar. Una fotografía que me haga sentir.
He buscado por las calles a una persona que me entienda. Una persona que me haga protagonizar historias distintas. Una persona diferente. Una persona especial. Una persona que me haga sentir. Una persona por quien sentir. Una persona que no haga daño. Una persona para mí.
Por un tiempo también me dediqué a buscar ‘me’. Me costó. Era difícil, si lo que buscaba no lo conocía. O quizás estaba buscando a alguien que de verdad no existía, y que solo imaginaba. Y me encontré. Creo que es una de las pocas veces que he encontrado algo que de verdad buscaba. Sabía muy bien jugar a las escondidas.
He buscado mucho. Por mucho tiempo. Y me atrevo a decir que la mejor parte de todo es encontrar. Y mas aun cuando lo que se encontró, no necesariamente se buscaba. O se había dejado de buscar.
Cuando uno se está dando por vencida, y encuentra. Es la mejor parte. Y aparece. Y está ahí, frente a tus ojos. Casi sin mirar. Casi sin atreverte a confesar que era lo que de verdad buscabas. Quizás inconscientemente, pero que de verdad anhelabas.
Encontré algo distinto. Algo que no había imaginado. Algo que me hizo cambiar. Me hizo pasar de un ser superficial, a sentir un poco más. Era mágico. Era una magia especial que me hacía soñar. Me hacia creer en esos sueños. Me hacía pintar el mundo de una manera distinta. Y la magia la representaba gente que de verdad me hacían sentir bien. Amigos. De esos que había soñado. Pero que nunca imaginé de verdad.
Era una magia impresionante. Me hacía bien. Pero llegó un momento en que desperté, y me di cuenta que no era magia. Era real. Eran personas reales las que estaban allí. Tan reales que pasaron a ser una fotografía en blanco y negro que había que interpretar. Tan reales que tenían una doble cara. Un lado B. Un lado que te hacía mal. Un lado que te hacía darte cuenta que nada es tan maravilloso como lo pintan en los cuentos de hadas. Desperté. Y no me gustó.
Encontré. Encontré algo que no buscaba. Me gustó. Pero lo perdí, otra vez. Y me dedico a buscar entre los recuerdos que fue lo que hice mal. Me dedico a buscar algo que se pareciera a esa magia que parece que soñé.
[♪ y yo no buscaba a nadie, y te vi…- Un vestido y un amor. Fito Paez -♪]
2 comentarios:
Niña, muchas gracias por tus palabras, no sé como llegaste a mi blog... pero que bueno que te haya gustado. Tengo q seguir con mi historia... espero que todo salga bien
Tus palabras y las de los demás que han leído mi blog me alientan mucho. Estoy deseando haber sacado un buen puntaje y estudiar literatura.
a proposito... amé tu texto... bello!!!! sobre todo por su simpleza y complejidad a la vez, notable!
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